Abr 12

Rojos cañones, cerros, barrancos, llanos y rocas. Espejos de agua en la precordillera. Todos marcan imprescindibles recorridos de la provincia riojana.
La Rioja propone recorridos imprescindibles como Patquía, ciudad de tierras rojas fundada en 1890. La antigua población, hoy abandonada, se llamaba Villa Patquía, En el siglo pasado el lugar fue asiento de las fuerzas del general Angel Vicente Peñaloza (El Chacho) y residencia de Facundo Quiroga.
Luego se puede seguir por Olta; lugar que posee numerosos fósiles y está situado al pie de las sierras. Zona de gran belleza por sus diques, quebradas y balnearios. Calles sombreadas y pequeñas quintas. Después, se continúa el camino hasta llegar al Parque Provincia Guacamayo, donde lo forestal obnubila por su hermosura.
Por otra parte, resulta una necesaria visita estética el Cañón de Talampaya, una de las principales bellezas naturales de la Argentina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; y la zona de Nonogasta donde la colorida geografía riojana se une a un panorama espectacular de las cumbres nevadas del Famatina; si además se accede a la cumbre de la colina de Tama.
Cañones, cerros, barrancos, llanos y rocas, en azules, verdes y rojos, sumados a paradisíacos espejos de agua en la precordillera, marcan fascinantes recorridos de la provincia riojana. Estas estampas marcan vestigios de una historia indígena y colonial que resulta imposible olvidar.
Abr 12

Algunos sitios de San Luis ofrecen la serenidad del paisaje serrano: Potrero de Los Funes, Sierra de las Quijadas, Carolina, Piedra Blanca y Pasos Malos, y otros; la mixtura con lo urbano.
El mejor sitio para una escapada hacia la tranquilidad es la provincia de San Luis. Una de sus más importantes bellezas se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad y se denomina Potrero de Los Funes. Allí, se puede hacer un pleno disfrute del arroyo y del lago, además de efectuar cabalgatas y trekking.
Por otra parte, existen lugares turísticos sumamente populares como Merlo y las Sierras de las Quijadas. Estas últimas, declaradas Parque Nacional, deben ser recorridas en compañía de guías especializados.
En cuanto a Merlo, esta zona sigue conservado la serenidad que siempre emanó su paisaje serrano, además del ofrecimiento de excelentes servicios para los turistas. Cuenta con caballos acostumbrados a subir por sendas de la Sierra hasta un mirador desde donde se pueden avistar bosques de quebrachos, tallas, molles y algarrobos. Además, para quienes no pueden desligarse totalmente de costumbres urbanas, hay excursiones en 4 X 4, tabernas, restaurantes, casino, discotecas y cine.
Un poco más retirado, se encuentra Carolina, un poblado minero como detenido en el tiempo, que recuerda la época en que los puntanos trabajaban metales. Aunque también resulta muy recomendable recorridos hasta Piedra Blanca y Pasos Malos, donde puede deleitarse con inolvidables días campestres.
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