Bolivia se ofrece a través del Titicaca en lo sagrado, en lo histórico y en todo lo que pueda requerir un exquisito turista.
El Lago Titicaca es el resto de un inmenso paleolago que cubrió gran parte del altiplano boliviano y dio lugar a la formación del Salar de Uyuni y Coipasa, además del lago Poopó. Es una especie de mar interior que posee una extensión de 8.300 km.
Este bello y misterioso lago se encuentra a 65 km. la capital boliviana. Por su parte, Huatajata en el Lago Menor y Copacabana en el Lago Mayor son los pueblos que por costumbre agasajan a sus invitados y les proponen inolvidables y novedosas experiencias. Todas ellas colmadas de sitios arqueológicos, paisajes y misticismo.
El Lago Titicaca fue base de la civilización andina y su poblado puede dar numerosas muestras de ello. Es así, que aún existen un sinnúmero de monumentos y templos para ceremoniales.
Por su parte, en Huatajata es posible saborear un sinnúmero de preparaciones de trucha Arco Iris, visitar el museo de la Totora o realizar una travesía hacia la Isla Suriqui, habitada por populares constructores de balsas de totora, que han participado en expediciones internacionales por la calidad de su técnica.
Copacabana, por otra parte, fue originalmente un centro precolombino ceremonial y de indagación astronómica, muy vinculado con el peregrinaje a la Isla del Sol y de la Luna durante el imperio Inca. En la plaza ubicada en el centro y sobre una zona sagrada o waka, como parte de la tarea evangelizadora del siglo XVI, se edificó el Santuario de la Virgen de Candelaria, imagen morena esculpida en madera por Tito Yupanqui. El templo es blanco y soberbio con sugerentes y resplandecientes tonalidades en su cúpula; su altar está revestido de oro y plata y las vestimentas de la pequeña imagen están atestadas de valiosas joyas de la época colonial. En este sitio, el museo es una interesante muestra de la importancia de este sitio.
Para poder realizar ciertas excursiones y caminatas atrayentes hacia algunos miradores como el Calvario y la Horca del Inca, efectuar un recorrido en bote para conocer las Islas de la Luna y del Sol o caminar por las playas y descansar, es preciso partir desde Copacabana.
Finalmente es relevante destacar que resulta imposible de olvidar La Isla del Sol. Este es un espacio casi santo que en lo apacible muestra la maravilla de sus paisajes y ruinas. Asimismo, la escalinata de Yumani es una provocación a la fortaleza del visitante que luego será recompensada con las aguas de las tres fuentes. Como muestra de la imponente relevancia religiosa de la Isla, fruto de la tradición Inca, se encuentran La Chincana, Pilkokaina, la huellas del Sol y la Roca Sagrada. Recorrer sus senderos es una experiencia digna de ser vivida.


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