Toronto es una ciudad multirracial y moderna, pero plagada de tradiciones. Deslumbrante en su gastronomía, en su arquitectura y entretenimientos: una deliciosa muestra gratis de calidad.
Toronto significa “lugar de encuentro” en la lengua de los indios hurones. Es una de las ciudades más grandes y cosmopolitas de Canadá, y está llena de sitios para disfrutarla a pleno.
Sus diversas comunidades de inmigrantes le dan un color especial a esta ciudad. La plagan de tradiciones y gastronomía de otras latitudes. Esta mixtura cultural colma de celebraciones a Toronto, una modernísima urbe interconectada por galerías subterráneas. Estos sitios se encuentran atiborrados de fuentes y cascadas, comercios y restaurantes. Y simulan una burbuja citadina, en la que se puede vivir una vida paralela.
Toronto nació en 1750 como un puesto de comercio de pieles establecido por marinos franceses. Los ingleses fundaron la primera colonia en 1793 con el nombre de “York”. En 1815, los americanos lograron su independencia y en 1867 fue denominada capital de Ontario. Esta ciudad es dueña de la calle más extensa del mundo: la Yongue Street, que mide 1.896 kilómetros de largo; y de antiguos caserones de los ’30 en los que se ubican un sinnúmero de bares y almacenes de antigüedades. Sin contar el “Pueblo de los zapallos”, el barrio irlandés de Cabbagetown, zona de añejas casas recicladas, llamado así porque los inmigrantes cultivaban zapallos en sus jardines delanteros.
Toronto es el tercer mayor centro de teatro de habla inglesa. Se puede asistir a cenas medievales en un castillo con juglares y caballeros de armaduras, o ir a Chudleigh´s, un sitio donde la consigna es convertirse en granjero loco, trepar por el heno, revolcarse en granos de maíz, cosechar manzanas y ordeñar vacas.
En Toronto se pueden encontrar las más variadas artesanías indígenas y antigüedades europeas. Se consiguen ver óperas rock y conciertos de orquestas de todo el mundo. Además, de realizar un recorrido guiado en un ómnibus antiguo, por la zona vieja de la ciudad. Sumado a esto se puede visitar el lago Ontario y sus islas cenando en catamarán.
La gastronomía típica imperdible es el salmón y el venado. Pero también se pueden degustar caviares nacionales e importados y peces ahumados, entre los que se destaca el Caramelo Norteamericano, que es salmón canadiense curado con jarabe de arce y espolvoreado con pimienta.
El premio a los vinos se los lleva el insólito y delicioso “vino de hielo”, que está hecho con racimos cosechados después de congelarse en la misma viña. Una vez prensadas, las uvas congeladas largan un jugo muy dulce que produce un vino con aroma a vainilla, nuez y miel.
Existen numerosos servicios distintos de visitas guiadas que ofrecen tours históricos por la ciudad, desde una vuelta explicada por la periferia de Toronto con visita a las Cataratas del Niágara y los Whirlpool Rapids (Rápidos del Remolino), y paseos por los viñedos y bodegas, hasta el Tour Fantasma, un recorrido nocturno por casas tradicionales y “embrujadas”, acompañado por relatos de terror.



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