May 06

Hoteles bajo el agua con lujosas instalaciones, convertidos en proyectos de crecimiento sostenido.
No son historias de ciencia ficción, son verdaderas urbes sumergidas para experimentar un exótico confort. Entre los hoteles construidos bajo el agua podemos hablar del Jules Undersea, que recibe este nombre en honor a Julio Verne y se encuentra situado en Emerald Lagoon. A este hospedaje de los Cayos de Florida se accede a través del buceo.
El Poseidon Undersea es un hotel de cinco estrellas emplazado en el fondo del mar de las Bahamas. A él se ingresa a través de de un túnel conectado desde una base flotante situada en la superficie. Las habitaciones están construidas con paredes transparentes para poder observar el mundo submarino, además de arrojar al agua comida para peces.
Por su parte, el más gigante proyecto de hoteles subacuáticos de lujo es el que está realizando Crescent Hydropolis. Este grupo proyecta la construcción de hoteles en Mónaco, la Isla de Man, Dubai, Londres, Munich o Nueva York. El Hydropalace en la ciudad de Qingdao (China), es el primer complejo emprendido por Crescent Hydropolys. Éste tiene prevista su inauguración en el 2009. Estará situado a unos veinte metros de profundidad, en una bahía protegida sobre la costa del Mar Amarillo y se podrá ingresar a él en yate.
Para la compañía, el proyecto más ambicioso aún está en proceso y se trata del primer gigante submarino, el Hydropolis Undersea Resort. Éste hotel emplazado en Dubai contará con habitaciones a 18 metros por debajo del agua y sería el primer hotel del mundo de 10 estrellas. Así, el retar la naturaleza es un camino imparable, y esto de querer ver, vivir y ser el mar forma parte de la extravagancia propuesta por estos hoteles.
May 06
Madagascar es la isla más grande de África y alberga el 5% de las especies vegetales y animales del mundo.
Madagascar sorprende por su suculenta naturaleza repleta de singularidades y especies extraordinarias. La cuarta parte de las especies de flora de toda África, más de la mitad de las especies conocidas de camaleones y la totalidad de lémures que quedan en la Tierra (200.000 vivas, de ellas más de 8.000 extendidas) están en Madagascar.
Este enorme escenario ibérico ofrece sus mayores puntos de interés en su zona norte. La ciudad de Antsiranana, llamada por sus habitantes Diego a secas (Diego Suárez) suele ser el punto de partida para las excursiones. La ribera que rodea Diego es arqueada y peñascosa, con un constante viento que atenúa la densidad del calor. En este sentido, las playas de Nosy Bé darán las respuestas con su inigualable mar, su confortable infraestructura hotelera y ferias de compras artesanales. Nosy Bé, la isla más grande y habitada de la costa occidental fue refugio de árabes, indios y franceses. Hoy su descolorida arquitectura colonial contrasta con vestimentas de fuertes tonalidades y se transforma en una aldea costera atiborrada de tabernas, restaurantes y moradas propias del placer nocturno.
Son buenos sitios para ser visitados los santuarios de biodiversidad. Entre ellos se encuentra la Montaña de Ámbar, una reliquia del bosque pluvial. Ésta es un macizo volcánico de unos 1.500 metros de altitud, tapado por vegetación que incluye docenas de especies vegetales, un laberinto de lianas y troncos comidos por las gotas de agua. Además, plantas parásitas que envuelven un universo de lagos volcánicos de aguas de jade, ríos de lenguas castañas y cataratas de formidable hermosura, algunas consideradas puente de conexión entre los vivos y los muertos.
Un poco más allá de este terruño se encuentra el más salvaje espacio natural protegido de Madagascar: la reserva natural del Ankarana (en malgache, “el lugar de las piedras puntiagudas”). Pocos visitantes que se internan en él para pernoctar en campamentos. Pero a quienes no les importa la ausencia de hoteles y comodidades les espera un lugar insuperable en el mundo: cuevas, cañones, una ciudad gótica de agujas de piedra tallada por la erosión del agua, gigantescas planicies de roca caliza, grietas. Esta cordillera plegada por un macizo calcáreo y erosionada por las lluvias es superlativa en todos los sentidos.
Pero la distinción por excelencia de Madagascar es el lemur. Este es un protosimio que asemeja una ardilla y gato a la vez. Hay más de treinta y cinco especies de este animalito de ojos saltones, que en con su versatilidad parece hacer rumbear a esta majestuosa geografía rojiza del Índico.
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