Cáceres: ciudad de Caballeros

Ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad  esconde entre sus muros tesoros de un valor incalculable, con plazas, palacios, iglesias y casas señoriales que son auténticas obras de arte y que reflejan el pasado más esplendoroso de España.

Cáceres, enclavada en la incomparable ciudad de Extremadura exhibe, orgullosa, un patrimonio histórico artístico incomparable. En su casco amurallado se pueden observar numerosos edificios, la mayoría alzados entre los siglos XIV al XVIII, y tras cada esquina se encuentran lugares extraordinarios en uno de los conjuntos monumentales más hermosos de Europa.

Recorriendo sus calles estrechas, empedradas y atravesadas por arcos, se puede contemplar muros que han sido testigos de épocas gloriosas en los que el tiempo se ha estancado entre patios renacentistas, conventos y templos, torres, palacetes y mansiones de antiguos nobles. Adentrarse en este entramado urbano coronado por los tejados ocres de los edificios es respirar aires de pasado y misterio.

Cáceres, es una población que se sitúa en la ruta de la Vía de la Plata y que también forma parte de los Caminos de Sefarad. Detrás de cada recodo, de cada cuesta y de cada plaza emergen rincones llenos de tipismo, en los que uno espera que aparezcan, sin previo aviso, personajes de otras épocas, envueltos en capa y espada. Las opciones que ofrece el casco histórico son innumerables, aunque es obligado pasear por el Barrio Judío y contemplar uno de los aljibes árabes mejor conservados del mundo.

La magia se extiende más allá de las murallas, en donde se siguen sucediendo los edificios religiosos y palacios, los jardines y las calles bulliciosas llenas de comercios y tabernas. Cáceres, a pesar de ser una ciudad pequeña, está lleno de vida gracias, entre otras cosas, al ambiente universitario que posee y una variada y completa agenda nocturna, que vale la pena disfrutar. Este es un viaje inolvidable en una capital única, una auténtica perla que le asombrará en cuanto penetre en ella.

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